El sector industrial y el futuro de miles de puestos laborales quedaron en el centro de la escena tras las fuertes declaraciones de la cúpula de Stellantis —el gigante automotriz dueño de marcas emblemáticas como Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y Ram—, desde donde advirtieron que analizan el futuro de sus operaciones y no descartan cerrar sus fábricas en la Argentina.

El impacto de esta advertencia golpea de lleno en los dos complejos productivos que la firma posee en el país: la planta bonaerense de El Palomar (donde se producen los modelos Peugeot 208 y 2008) y la fábrica cordobesa de Ferreyra (sede de fabricación de los Fiat Cronos, Fiat Titano y la Ram Dakota). Entre ambas estructuras, la compañía sostiene una vasta red de empleo que involucra de forma directa e indirecta a unos 5.000 trabajadores.

Competitividad, costos y apertura importadora

Las declaraciones que sacudieron a la industria automotriz regional se originaron al evaluar los factores macroeconómicos que condicionan la producción local. Desde la compañía señalaron directamente a la estructura de costos y al impacto de la apertura del mercado a los vehículos importados como los principales desafíos para la sustentabilidad de las plantas.

“El mercado abierto definitivamente nos saca del juego”, lamentó el presidente de la compañía para Sudamérica, Herlander Zola, al analizar la situación que podría dejar en la calle a los 5 mil trabajadores que se desempeñan en las fábricas de la provincia de Córdoba y la localidad bonaerense de El Palomar.

Uno de los puntos más críticos señalados por la directiva pasa por la disparidad salarial y de costos operativos en la región. En este sentido, remarcaron que el costo de la mano de obra en la Argentina duplica al registrado en Brasil, un desfasaje que —sumado a limitaciones en la cadena de proveedores locales y la presión de la competencia externa— pone en jaque la ecuación económica de fabricar en el país.

“Tenemos dos plantas en la Argentina. Dependiendo del mercado, de las reglas y de la competitividad de los productos, podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas. Todo puede pasar”, advirtieron desde la compañía, enfatizando que la falta de previsibilidad económica y las reglas de juego cambiantes condicionan fuertemente las decisiones a largo plazo.