en septiembre se patentaron apenas 24 tractores de la marca y el acumulado de 2026 alcanzó las 316 unidades, un 28% menos que en igual período de 2025.

La fabricante de tractores Pauny, radicada en Las Varillas, Córdoba, enfrenta uno de los momentos más delicados de su historia. La caída de las ventas, el crecimiento de la competencia importada y las dificultades para sostener sus compromisos financieros generan alertas en una empresa que ocupa un lugar central en la industria nacional de maquinaria agrícola. La incertidumbre alcanza a más de 500 trabajadores y a una extensa red de pequeñas empresas proveedoras.

Uno de los factores que modificaron el escenario comercial es el avance de los tractores de origen chino. Estas unidades representan cerca del 20% de los tractores comercializados en el país. Su principal ventaja competitiva es el precio: algunos modelos llegan al mercado argentino a valores que rondan la mitad de los ofrecidos por marcas tradicionales y fabricantes nacionales.

El retroceso comercial de Pauny también aparece en las estadísticas del sector. Durante sus mejores años, la compañía llegó a fabricar y entregar entre 180 y 200 unidades mensuales. Sin embargo, en septiembre se patentaron apenas 24 tractores de la marca y el acumulado de 2026 alcanzó las 316 unidades, un 28% menos que en igual período de 2025.

A la pérdida de mercado se suma un cuadro financiero comprometido. Los registros ubican las obligaciones de la empresa en torno a los 32.000 millones de pesos, con una participación mayoritaria de deuda bancaria y compromisos vinculados con cheques rechazados. En paralelo, trascendieron atrasos salariales que afectarían a trabajadores quincenales y mensuales, además de incumplimientos en aportes previsionales, sindicales y de cobertura de salud.

trascendieron atrasos salariales que afectarían a trabajadores quincenales y mensuales, además de incumplimientos en aportes previsionales, sindicales y de cobertura de salud.

La preocupación se trasladó a las puertas de la fábrica, donde los operarios y sus representantes gremiales buscaron resguardar sus puestos de trabajo en medio de comunicaciones empresariales sobre la concurrencia a las plantas. El conflicto derivó en la convocatoria a una instancia de conciliación ante el Ministerio de Trabajo. La evolución de las negociaciones será clave para conocer las condiciones laborales y la continuidad de la actividad.

El impacto potencial excede los límites de Pauny. En la región de Las Varillas funcionan decenas de pequeñas industrias que producen piezas y componentes para los tractores, desde llantas y caños de escape hasta elementos plásticos y mangueras hidráulicas. La reducción de pedidos o los problemas de pago pueden trasladar las dificultades a esos talleres, con consecuencias sobre el empleo, los ingresos familiares y el movimiento comercial de la ciudad.

Su presente vuelve a poner en discusión los desafíos de la industria metalmecánica argentina frente a la apertura comercial, los precios internacionales y la necesidad de sostener inversiones y competitividad. Mientras se buscan alternativas para superar la crisis, el futuro de la fábrica mantiene en alerta a sus trabajadores y a toda la cadena productiva.

Fuente: Periódico Qué - Agencias