En la ciudad de Santa Fe, el boleto pleno de colectivo se ubica en $2.111 y Sube registrada $1900 (valor vigente desde mayo de 2026), marcando un contraste drástico frente a los $220 que costaba el boleto frecuente en diciembre de 2023.
Los números revelan una brecha alarmante entre el costo de la vida cotidiana y la recomposición de los ingresos. Mientras que la inflación acumulada en la provincia de Santa Fe entre diciembre de 2023 y mediados de 2026 supera el 335,8% (marcada inicialmente por la devaluación de la gestión nacional), el precio del boleto frecuente experimentó un salto extraordinario del 859,55%. En otras palabras, el pasaje aumentó más del doble que la inflación general.
Sin embargo, el dato más grave para el sector trabajador se evidencia al contrastar la tarifa con la evolución de los sueldos. En el mismo período, el salario promedio de un trabajador formal registró un incremento acumulado del 301,82%, mientras que el transporte público se disparó un 859,55%.
Esta diferencia de más de 550 puntos porcentuales implica que el valor del pasaje aumentó casi el triple de lo que se recompusieron los ingresos laborales. Para el bolsillo de quienes dependen obligatoriamente del colectivo para cumplir con sus jornadas laborales, ir a trabajar pasó a representar una porción históricamente alta de su presupuesto mensual.

De servicio público a "costo puro": el peso del ajuste
Esta brutal pérdida del poder adquisitivo frente al transporte no es casualidad, sino el correlato de un cambio estructural en el financiamiento del sistema. Con la eliminación del Fondo Compensador del Interior por parte del Gobierno nacional, las empresas y el municipio trasladaron de manera directa el costo real del mantenimiento, repuestos y combustibles a la tarifa final.
El colectivo dejó de estar regulado bajo una lógica de beneficio social subsidiado para convertirse en una tarifa de "costo puro". Al desentenderse la Nación de los aportes al interior —mientras persisten beneficios hacia el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA)—, el peso de sostener el sistema recayó enteramente sobre los hombros de los usuarios.
Entre la paritaria gremial y la incertidumbre tarifaria
Este escenario de tensión estructural se reavivó en los últimos días tras el acuerdo paritario entre la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y la FATAP, que otorgó un incremento salarial del 10,5%, sumas fijas y mejoras en viáticos para los choferes.
Los empresarios presentaron ante la Municipalidad un nuevo estudio de costos que lleva a $2.650 la tarifa plena. Según la patronal es el monto necesario para alcanzar el equilibrio del sistema.
Días atrás, consultado sobre si el boleto se mantendrá sin cambios, el intendente Juan Pablo Poletti evitó dar garantías: "Vamos a analizar todas las posibilidades para que impacte de la menor manera en la gente", señaló, dejando abierta la puerta a una nueva actualización que volvería a golpear a los bolsillos de los trabajadores.
Con salarios que aumentaron un 300% y un boleto que trepó un 860%, la movilidad urbana en Santa Fe se transformó en un factor de presión financiera inédito, poniendo en jaque el derecho básico al trabajo y a la circulación de miles de familias santafesinas.
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