(Crédito: uno santa fe)
El motor del mercado interno continúa mostrando señales de fatiga. De acuerdo al último informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el consumo de los hogares volvió a caer en septiembre y encadenó su segundo mes consecutivo de contracción, reflejando que la actividad económica no logra consolidar una recuperación firme.
El Indicador de Consumo (IC) arrojó una baja del 0,8 por ciento interanual en el noveno mes del año, mientras que en la comparación mensual se mantuvo sin variaciones. Con estos números, la serie desestacionalizada continúa moviéndose en un mesetamiento pronunciado y se ubica un 2 por ciento por debajo del pico máximo alcanzado a principios de 2025.
Desde la entidad empresaria advirtieron que la desaceleración inflacionaria —condición indispensable para recomponer los ingresos reales de los trabajadores y dinamizar el poder de compra— volvió a mostrar fricciones en las últimas mediciones, lo que repercute directamente en la capacidad de gasto de las familias.
Radiografía por sectores: caídas generalizadas y un consumo masivo en retroceso
El informe detalla que los bienes de consumo masivo registraron una retracción interanual del 1,2 por ciento en septiembre, profundizando una tendencia decreciente a lo largo del año. Al desglosar el comportamiento por rubros, el relevamiento expone dinámicas marcadamente negativas en varios frentes:
Transporte y vehículos: Se desplomó un 5,5% interanual, aportando la mayor incidencia negativa al índice general. La caída responde fundamentalmente al retroceso en el patentamiento de automóviles, un sector que no alcanza a ser equilibrado por el leve repunte en la venta de motos.
Recreación y cultura: Acumuló una baja del 3,4% interanual.
Indumentaria y calzado: Retrocedió un 1,5% interanual.
Vivienda, alquileres y servicios públicos: Fue uno de los pocos apartados que marcó un incremento, con una suba del 5,2% interanual, impulsada principalmente por el impacto de las tarifas y la mayor demanda de energía eléctrica.
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El freno del crédito y los bienes durables
Otro de los factores determinantes que explica el enfriamiento del consumo radica en la evolución del financiamiento a los hogares. Mientras que durante los años anteriores el crédito bancario —a través de tarjetas, préstamos personales y prendarios— había traccionado con fuerza, durante 2026 esos instrumentos entraron en un retroceso constante tras haber tocado un techo a fines del período previo.
Esta dinámica impacta de lleno en la adquisición de bienes durables (electrodomésticos y automóviles), cuyas ventas acompañan la contracción del crédito, marcando un fuerte contraste frente al dinamismo expansivo del bienio anterior.
La combinación de ingresos ajustados, un crédito menos accesible y la cautela de las familias frente a un escenario económico incierto mantiene en pausa la recuperación del consumo masivo, encendiendo luces amarillas en el entramado comercial y productivo.








