Uno de los puntos sensibles para la provincia es la circunvalación ferroviaria de la ciudad de Santa Fe.

La transformación del sistema ferroviario de cargas impulsada por el Gobierno nacional deja interrogantes sobre el futuro de obras estratégicas para Santa Fe. La decisión de dar de baja once licitaciones vinculadas con el Belgrano Cargas afecta proyectos que buscaban mejorar la circulación de trenes y fortalecer la conexión entre las zonas productivas del norte argentino y los principales puertos exportadores.

Uno de los puntos sensibles para la provincia es la circunvalación ferroviaria de la ciudad de Santa Fe. La obra fue concebida para sacar los trenes cargueros del entramado urbano, reducir interferencias con el tránsito y facilitar el movimiento de mercaderías. Su continuidad resulta relevante para una red que conecta regiones agrícolas con las terminales portuarias del sur provincial.

Los trabajos comenzaron a tomar forma durante los años previos al cambio de gobierno, pero quedaron interrumpidos. El proyecto incluía intervenciones sobre las vías, nuevos enlaces, un puente ferroviario sobre el río Salado y mejoras en los cruces con rutas provinciales. La cancelación de los contratos deja pendiente la definición de cómo y cuándo se completarán esas intervenciones.

La incertidumbre también alcanza a la infraestructura vinculada con el complejo portuario de Timbúes. Allí, la ampliación de la playa ferroviaria La Ribera estaba orientada a mejorar la recepción y organización de formaciones destinadas a las terminales agroexportadoras. Para una provincia cuya economía depende en gran medida de la producción agroindustrial, la capacidad de trasladar granos y otras cargas por tren es un factor central de competitividad.

Para Santa Fe, el desafío será determinar qué obras podrán retomarse y qué inversiones permitirán mejorar el transporte de cargas hacia los puertos.

El escenario se modifica, además, por el proceso de concesión de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza. El esquema oficial prevé que los futuros operadores asuman inversiones y obras obligatorias, aunque no todas las intervenciones que quedaron sin efecto tienen garantizada su incorporación a los nuevos contratos. De esta manera, el destino de varios proyectos dependerá de las condiciones finales de las concesiones y de las decisiones que se adopten sobre la infraestructura pendiente.

A ese panorama se suma la salida de Grupo México de la competencia. La empresa había planteado un programa de inversiones por 3.000 millones de dólares para modernizar y ampliar la red ferroviaria, pero finalmente decidió no continuar en el proceso. Entre los desacuerdos con las condiciones oficiales figuraba el sistema de acceso abierto a las vías, que permite la participación de distintos operadores mediante el pago de peajes.

La retirada de uno de los interesados de mayor peso internacional agrega incertidumbre a la reorganización ferroviaria. Para Santa Fe, el desafío será determinar qué obras podrán retomarse y qué inversiones permitirán mejorar el transporte de cargas hacia los puertos. En una región donde los costos logísticos inciden directamente sobre la producción y las exportaciones, la infraestructura ferroviaria sigue siendo una pieza clave para el desarrollo económico.

Fuente: Periódico Qué - Agencias