Uno de los sectores bajo especial seguimiento es el Canal Emilio Mitre, por donde circulan embarcaciones vinculadas al sistema portuario y agroexportador.
El aumento de la corriente y el arrastre de vegetación durante las crecientes pueden afectar las boyas y los sistemas de señalización utilizados por las embarcaciones. Sin embargo, otro de los principales riesgos aparece cuando el nivel del agua comienza a bajar: la acumulación de barro y arena puede reducir la profundidad de los canales y complicar el tránsito de los buques de gran porte.
Uno de los sectores bajo especial seguimiento es el Canal Emilio Mitre, por donde circulan embarcaciones vinculadas al sistema portuario y agroexportador. Frente a este escenario, la concesionaria prevé reforzar las tareas de mantenimiento y dragado para conservar las condiciones necesarias de navegación y evitar posibles demoras en la operatoria fluvial.
Actualmente, la empresa cuenta con cinco dragas en funcionamiento. Para ampliar su capacidad de respuesta, la unidad Francisco di Giorgio navega desde Singapur y tiene previsto arribar a la Argentina hacia fines de noviembre. A su vez, la draga de corte Ibn Battuta se prepara en Croacia para incorporarse a las tareas a mediados de diciembre. También se evalúa sumar nuevos equipos a comienzos de 2027, según la evolución hidrológica.
El gerente general de VNA, Tom Van Slambrouck, sostuvo que la situación exige una respuesta superior a la prevista inicialmente en la concesión. Según explicó, la empresa movilizó equipos desde distintos puntos del mundo para reforzar sus operaciones. El objetivo es preservar la seguridad y la continuidad de la navegación en una vía estratégica para la logística nacional, especialmente para los puertos exportadores del Gran Rosario y el cordón industrial santafesino.
Fuente: Periódico Qué - Agencias








