Las plantas industriales de Capitán Bermúdez y Zárate están completamente inactivas.

La mayor controversia radica en la decisión de la proveedora Litoral Gas de cortar el suministro del insumo, aun cuando la fábrica cuenta con una tarifa contratada bajo la modalidad de servicio "no interrumpible".

Desde la firma papelera expresaron un severo malestar ante esta medida, denunciando que las suspensiones en las entregas no solo ocurrieron durante jornadas templadas, sino que se mantuvieron firmes durante días de bajas temperaturas, lo que paraliza partes clave de la infraestructura fabril.

Para contrarrestar la medida y evitar una parálisis definitiva de sus operaciones, las autoridades de la industria optaron por judicializar el reclamo mediante la presentación de una cautelar en el marco de su concurso preventivo de acreedores.

Los directivos argumentan que las limitaciones actuales no se deben a un desabastecimiento generalizado del recurso a nivel nacional, sino a las deficiencias edilicias e históricas de inversión en la red de distribución de los gasoductos, cuyas falencias terminan siendo trasladadas a los sectores productivos.

Esta coyuntura representa un preocupante deterioro respecto a períodos anteriores, cuando la planta operaba sin mayores contratiempos energéticos. La imposibilidad de mantener el ritmo habitual de producción incide directamente en los ingresos de la firma, complicando todavía más sus finanzas y poniendo en riesgo la estabilidad del plan trazado para sanear sus compromisos económicos con la plantilla de trabajadores.

Fuente: Periódico Qué - Agencias