La crisis del sector manufacturero no da tregua y profundiza su impacto en el tejido productivo regional. Según los datos difundidos por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la actividad fabril en la provincia volvió a registrar una contracción interanual —esta vez del 1,9 por ciento—, acumulando una baja del 3,3 por ciento en lo que va del año. Un dato alarmante atraviesa las estadísticas: dos de cada tres ramas industriales locales producen menos que el año pasado, mientras que el empleo formal y la cantidad de empresas continúan en caída libre.

El relevamiento pone de manifiesto que la crisis no es homogénea, pero golpea con dureza extrema a sectores claves de la economía santafesina. Entre los más castigados sobresale la maquinaria agropecuaria, cuya producción se desplomó un 37,9 por ciento interanual en agosto, seguida de cerca por la industria metalúrgica, con una retracción del 20,4 por ciento en el mes y una caída acumulada del 17,4 por ciento en los primeros ocho meses de 2026.

A esto se suman caídas significativas en rubros como prendas de vestir (-12,3%), productos de metal (-11,6%), carrocerías y remolques (-9,9%), maquinaria de uso especial (-9,7%) y siderurgia (-7,8%). Si bien algunos complejos específicos vinculados a la agroexportación —como la molienda de oleaginosas y productos lácteos— mostraron números positivos, los propios industriales advierten que, sin ese colchón exportador, el desplome generalizado en el resto del entramado fabril santafesino habría superado el 5 por ciento.

Menos fábricas y miles de puestos perdidos

El impacto más sensible se refleja en el mercado laboral y la supervivencia de las pymes. De acuerdo con los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo incorporados por la Fisfe, la industria manufacturera de Santa Fe perdió 12.246 puestos de trabajo formales desde diciembre de 2023, pasando de 138.251 a 126.005 trabajadores cubiertos (una reducción del 8,9%). En simultáneo, el mapa empresario se achicó con la desaparición de 508 empleadores industriales asegurados en el mismo período.

Este retroceso productivo también se traduce en una menor demanda de energía eléctrica por parte de los grandes usuarios industriales —que cayó un 5,6 por ciento interanual en agosto— y se ubica casi un 18 por ciento por debajo de los registros de 2023.

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El espejo nacional: una caída que se nacionaliza

El cuadro de situación en Santa Fe sintoniza con las cifras difundidas a nivel nacional por el Centro de Estudios (CEU) de la Unión Industrial Argentina (UIA). Según el informe del ámbito federal, la industria en el país cayó un 3,4 por ciento interanual en septiembre y acumula una contracción del 2,8 por ciento en los primeros nueve meses de 2025/2026, ubicándose un 11 por ciento por debajo de los niveles de 2022 y 2023.

Desde las entidades empresarias y los sectores gremiales señalan que este estancamiento general responde a una combinación compleja: la sostenida debilidad del consumo interno, el encarecimiento de costos operativos, la retracción en la obra pública y la construcción —factores que anulan el dinamismo de cadenas proveedoras enteras— y la presión generada por el avance de las importaciones.

Mientras los indicadores locales continúan encendiendo luces de alerta, la falta de un "piso" claro en la actividad económica profundiza la incertidumbre sobre la sustentabilidad de miles de puestos de trabajo y pequeñas empresas que sostienen el motor productivo de la provincia.