Más de 200 empresarios y empresarias de distintos sectores y puntos del país se movilizaron al Congreso Nacional el pasado 20 de agosto. Crédito: Facundo Cardella.

Entre la contracción drástica de la demanda, las tarifas desbocadas y el costo impagable del financiamiento, las pymes atraviesan el peor escenario posible; las ventas no alcanzan y las cuentas para mantenerse en pie ya no cierran.

Esta parálisis comercial no surge en el vacío, sino que es el reflejo directo del estrangulamiento que sufren los hogares cotidianamente. Al analizar cómo el agujero negro de las deudas corroe el presupuesto de la gente, el presidente de APYME Santa Fe, Mario Galizzi, fue contundente al retratar la vulnerabilidad social; "de cada diez familias que se sientan a comer, siete están endeudadas", sostuvo a la señal deTelefé Santa Fe. Sin margen salarial para cubrir la canasta básica, las tarjetas de crédito pasaron de ser una herramienta de consumo a un salvavidas que hoy ahoga a la clase media.

El impacto en la economía real muestra una velocidad de deterioro pocas veces vista, transformando la desaceleración habitual en una parálisis profunda. Al referirse a la abrupta caída de la actividad, el dirigente fue tajante al sostener que "no es una caída, es un desplome de la venta", dejando en claro que el parate ya no golpea solo a los rubros prescindibles, sino que perforó el piso del consumo alimentario. Esta sangría de ingresos diarios se traduce en mostradores vacíos, cheques rechazados y cuentas en rojo para los comerciantes.

Mario Galizzi sostuvo que ya cerraron cerca de 35 mil pymes en todo el país y que se perdieron más de 340 mil puestos de trabajo formales. Crédito: Somos Pymes.

Frente a la bola de nieve que generan los pasivos impagables, desde la entidad instan a los dueños de negocios a mantener la cabeza fría para no perderlo todo. En un mensaje directo a la supervivencia del empresariado pyme, Galizzi aconsejó "no comprometer su patrimonio para afrontar pasivos impagables", recomendando priorizar el resguardo legal de los activos antes que liquidar bienes personales en un intento vano por tapar agujeros financieros. Desde el gremio empresarial insisten en frenar embargos y abrir instancias de mediación institucional.

El horizonte para los próximos meses se avizora crítico si no hay un viraje inmediato en las políticas para el mercado interno. Las proyecciones de APYME anticipan un goteo constante de persianas bajas que se sumará a los miles de establecimientos ya perdidos, arrastrando miles de puestos de trabajo formales a su paso. Sin financiamiento accesible ni poder de compra en las calles, el tejido pyme corre el riesgo de sufrir una reconfiguración regresiva que tardará años en cicatrizar.