La crisis económica y social que atraviesa la provincia de Santa Fe continúa golpeando con dureza el corazón de los establecimientos educativos. Lo que antes era una red de contención complementaria se ha convertido, en muchos casos, en la única fuente de alimentación diaria para miles de niños, niñas y jóvenes. En este escenario crítico, la discusión por el presupuesto destinado a los comedores escolares y las copas de leche escaló tanto en las escuelas como en la Legislatura provincial.
Recientemente, el Ministerio de Educación de Santa Fe dispuso una actualización del 9,3% en las partidas destinadas a la alimentación escolar a través de la Resolución N.º 2348. Con este incremento, los valores se fijaron en $1.502 por estudiante para el comedor escolar y en $626 para la copa de leche. Sin embargo, estos números chocan de frente con la realidad cotidiana que describen docentes, cooperadoras y legisladores.
Una demanda que no se detiene y llega al centro
Desde la Federación de Cooperadoras Escolares advierten que la demanda de raciones no deja de crecer y que incluso se multiplican las consultas para abrir comedores en escuelas e institutos que hasta el momento no contaban con el servicio. Un dato revelador de la profundidad de la crisis es que la emergencia alimentaria dejó de ser un fenómeno exclusivo de los barrios periféricos: escuelas e institutos de zonas céntricas de la ciudad de Santa Fe también comenzaron a gestionar y demandar asistencia alimentaria ante la imposibilidad de las familias de cubrir la canasta básica.
Los testimonios recogidos en las aulas son alarmantes. En las últimas semanas Periódico Qué dio a conocer situaciones dramáticas, como el caso de una estudiante embarazada que se descompensó por hambre en un instituto terciario, o relatos de docentes que advierten que los niños llegan a las escuelas con una prolongada vigilia sin alimentos, pidiendo repetir dos o tres veces la copa de leche porque no cenaron la noche anterior. Asimismo, es frecuente que los alumnos guarden las frutas u otros alimentos del comedor para llevarlos a sus hermanitos menores que aún no están escolarizados.
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El reclamo legislativo y el cruce por los recursos
Frente a este panorama, el senador provincial Rubén Pirola puso el foco en la necesidad de rediscutir de manera integral el sistema de actualización y el destino de los recursos. El legislador remarcó que el proyecto impulsado desde su espacio busca que los costos de las raciones se actualicen de manera bimestral y no trimestral o semestral, para evitar que la inflación licúe el poder de compra de los fondos.
El senador fundamentó este pedido no solo en la suba de precios, sino en una realidad inocultable que desborda las instituciones: "El aumento de las raciones viene con un incremento sostenido, producto de la difícil situación económica que atraviesa la provincia de Santa Fe y cada una de las comunidades". Asimismo, advirtió que la crisis ya no distingue geografías ni se limita a los barrios periféricos, ya que en ciudades como Esperanza y en los centros urbanos de la provincia "los chicos cada vez se quedan más en las escuelas para la copa de leche y para el horario comedor".
"Evidentemente el gobierno está volcado a una mirada de no avanzar con estos temas, y lo lamentamos mucho", expresó Pirola a Periódico Qué, señalando que cada vez que se plantean incrementos presupuestarios en la Legislatura se tropieza con la resistencia oficial bajo el argumento de la falta de recursos. En contrapartida, desde distintos sectores políticos y sociales se cuestiona el contraste con las prioridades de gasto del Estado provincial, recordando fuertes inversiones destinadas a eventos extraordinarios mientras las escuelas sufren para garantizar un plato de comida nutritivo.
Entrevista Senador Rubén Pirola
El rol docente frente a la emergencia
Mientras el debate político continúa empantanado en las comisiones legislativas sobre la disponibilidad de partidas, los docentes y las cooperadoras sostienen el sistema a pulmón. Para el senador Pirola, existe además una "estigmatización" hacia la labor educativa por parte de la administración provincial, cuando en realidad "los docentes tienen vocación y, con su esfuerzo y el condimento humano, muchas veces disimulan y borran las falencias que tiene el Estado para dar respuestas".
La urgencia es imperiosa. Con índices de pobreza e indigencia que golpean con fuerza en el aglomerado urbano, la comunidad educativa exige respuestas inmediatas y presupuestos acordes a una emergencia que ya no da tregua en las escuelas santafesinas.
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