El dato que duele: la pobreza llegó al 39,7% en el Gran Santa Fe. Crédito: Uno Santa Fe.

El estudio se sustentó en un trabajo de campo compuesto por 426 encuestas distribuidas en 31 espacios (comedores y merenderos) ubicados en 26 barrios de la ciudad, alcanzando una entrega estimada de 1.760 raciones. La iniciativa busca brindar un diagnóstico preciso para impulsar políticas públicas integrales y revalorizar el trabajo de contención comunitaria en la emergencia social.

El dato más impactante del informe señala que el 50% de las familias que asisten a comedores y copas de leche padece Inseguridad Alimentaria Severa, lo que significa que atraviesan habitualmente jornadas enteras sin consumir alimentos (afectando al 60% de los adultos y al 40% de los menores de esos hogares).

En total, el diagnóstico arrojó que el 100% de la población relevada sufre algún tipo de déficit: el 25% inseguridad leve, el 25% moderada y el 50% severa. En este contexto, la mitad de las familias encuestadas afirmó que no podría garantizar una ración diaria de comida si no fuera por la existencia de estos comedores y merenderos.

La investigación también evidencia un marcado incremento reciente en la concurrencia a la asistencia alimentaria. Un 70% de las familias asistió por primera vez a un comedor o copa de leche desde el inicio de la gestión del gobierno de Javier Milei. En el desglose sobre la antigüedad en el sistema, un 30% comenzó a ir durante el último año, un 40% lo hace desde hace entre 1 y 3 años, y solo el 30% restante lleva más de tres años recurriendo a estos espacios comunitarios.

El informe dedica un apartado clave a la feminización de la pobreza y de las tareas comunitarias en la ciudad. El 65% de las personas que van a buscar la comida son mujeres, mientras que la labor operativa es aún más desigual: el 90% de quienes sostienen y trabajan en los comedores y merenderos son mujeres.

Pablo Landó, referente de Fuerza Común exponiendo los duros datos de la situación social y alimentaria.

A nivel del sostén del hogar, en el 50% de las familias encuestadas el principal ingreso lo aportan las mujeres, y entre los hogares con menores a cargo que son sostenidos por mujeres, el 72% son monoparentales (jefas de hogar solas). Asimismo, el 75% de las mujeres encuestadas asume la casi totalidad o totalidad de las tareas de cuidado doméstico

Finalmente, las cifras socioeconómicas estructurales completan una radiografía de vulnerabilidad extrema en los barrios populares. El 61% de las familias relevadas presenta Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) en aspectos como vivienda precaria, hacinamiento, falta de baño, inasistencia escolar o baja capacidad de subsistencia.

En el plano laboral, un 42% de las personas está desocupada y, entre el 58% que sí trabaja, un 70% solo accede a empleos de carácter temporal. Este escenario provoca que en el 25% de los hogares ningún integrante posea empleo, obligando al 30% de las familias a pedir fiado o solicitar un crédito durante los últimos 30 días para subsistir.

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