La crisis que atraviesa la industria nacional sumó un nuevo capítulo en el sur de la provincia de Santa Fe. El Grupo Plantium, referente en el desarrollo de tecnología de precisión, robótica e inteligencia artificial aplicada al agro, confirmó el despido de más de un centenar de trabajadores (entre los 84 de sus plantas y alrededor de 30 que trabajaban en un centro de innovación en Rosario) y el cierre temporario de sus instalaciones ante la imposibilidad financiera de continuar operando.

La decisión empresaria cayó como un balde de agua fría. Si bien desde las seccionales gremiales —como el Sindicato de Empleados de Comercio— se venía discutiendo alternativas de contención y posibles retiros voluntarios para evitar un colapso total, la emisión masiva de telegramas alteró drásticamente el escenario. Hoy el conflicto se trasladó de lleno al plano legal y sindical, con un fuerte reclamo por la falta de garantías en el pago de las indemnizaciones.

"No puedo más": radiografía de una agonía financiera

En declaraciones públicas, el CEO y propietario del grupo, Jorge Gentili, graficó el nivel de ahogamiento financiero al que se enfrentó la compañía. Con pasivos bancarios acumulados millonarios y cientos de cheques rechazados en cadena, la firma intentó sostener la estructura mediante endeudamiento y la búsqueda contrarreloj de socios o compradores que nunca llegaron.

“Es imposible, pensé que lo íbamos a sortear, vino Expoagro y no pasó nada, Agroactiva tampoco y seguía endeudándome. No vendíamos la cantidad que necesitábamos. Llegué a un límite que no puedo más”, se sinceró el empresario. Según detalló, la combinación de una drástica caída de la demanda interna, fuertes problemas de cobranza con clientes arrastrados en la cadena de pagos (por cifras que rondan los 500 millones de pesos) y la apertura de importaciones con sistemas extranjeros de menor costo dinamitaron el capital de trabajo.

JORGE GENTILI, CEO Y DUEÑO DE GRUPO PLANTIUM

El impacto en el motor productivo y el reclamo gremial

Lejos de aislar el problema en una mala administración particular, el propio diagnóstico empresarial puso el foco en el modelo económico general y el impacto sobre las economías regionales. “¿Qué pasa con la mejor cosecha de la que se habla? En el campo, si tomás el dólar del 2025 al 2026 aumentó muy poco, el productor está frito”, sentenció Gentili, advirtiendo que terminales de gran peso como Pauny, Metalfor o Vasalli también transitan turbulencias severas.

Por su parte, desde la representación gremial cruzaron duramente a la patronal por la modalidad de las desvinculaciones. “No podés desconocer la responsabilidad empresaria. No podés dejar a los trabajadores en la calle, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar”, repudiaron desde el sindicato, alertando sobre el golpe socioeconómico que esto representa para Villa Constitución, una ciudad castigada en los últimos tiempos por sucesivas olas de despidos industriales.

Mientras la patronal anticipa su intención de reformular la empresa a futuro con una estructura mínima si logra capear la tormenta, el panorama inmediato muestra plantas cerradas, familias en estado de alerta y un modelo productivo agroindustrial que sigue encendiendo luces rojos en todo el territorio santafesino.

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