Un estruendo, chapas retorcidas, vagones volcados sobre calles transitadas, embotellamientos kilométricos y el miedo constante de los vecinos. La escena no es una excepción ni una película de acción: es la cotidianeidad del ferrocarril Belgrano Cargas atravesando el corazón urbano de la ciudad de Santa Fe.

Hace solo unos días, un tren embistió a un automóvil en un paso a nivel. Una familia salvó su vida de milagro por apenas un segundo. El hecho no fue un evento aislado: en la capital provincial se registra casi un descarrilamiento o accidente por mes. A esto se suma un problema estructural que arriesga vidas a diario: la falta de barreras automáticas y la precariedad de la señalización en decenas de cruces donde los automovilistas y peatones deben adivinar si se aproxima una formación de miles de toneladas.

Pero lo más indignante de esta crisis urbana no es solo lo que pasa, sino lo que podría haberse evitado.

La obra prometida que ya estaría terminada

Existe una solución definitiva y estructural para esta problemática: el Circunvalar Santa Fe. Se trata de la primera circunvalación ferroviaria de cargas del país para el Ferrocarril Belgrano. Un trazado histórico de 60,4 kilómetros (15,5 km de traza nueva y el resto de vías totalmente renovadas) diseñado para unir el norte de Santo Tomé con Laguna Paiva, incluyendo un impactante puente nuevo sobre el Río Salado.

El objetivo era contundente: evitar que los trenes de carga atraviesen la capital provincial, eliminando de un plumazo 61 pasos a nivel urbanos, triplicando la velocidad de circulación a más de 60 km/h y reduciendo el tiempo de viaje hacia los puertos del sur provincial (Timbúes) de 10 a solo 2 horas. Además, prometía reducir los costos logísticos de la producción del interior del país en un 30%.

La obra arrancó formalmente y avanzó a gran ritmo. Para principios de 2024, el proyecto acumulaba un avance general de entre el 62% y el 70% (con sectores clave como el puente sobre el Salado ejecutados en más de un 70%). Faltaba solo un 30%: unos pocos meses de trabajo continuo para que durante este mismo 2024 el Circunvalar quedara totalmente inaugurado y los trenes dejaran de partir a la ciudad en dos.

Tren descarrilado en plena ciudad. Una peligrosa imagen que ya es cotidiana en la capital provincial

El freno del Estado y la entrega a 50 años

A principios de 2024, la decisión del gobierno de Javier Milei de paralizar por completo la obra pública nacional congeló los trabajos. Las máquinas se apagaron, los obreros fueron suspendidos y los obradores quedaron en estado de abandono, como se observa hoy en el cruce de la Ruta Provincial 70 o sobre las ciclovías de Vélez Sarsfield.

Pero el plan oficial no quedó solo en el freno: la finalización del 30% restante del Circunvalar fue incluida dentro de los pliegos de licitación para la privatización y concesión del Belgrano Cargas por 50 años.

En criollo: la empresa privada que gane la concesión recibirá una megaobra de infraestructura vial pagada por el Estado argentino con un 70% ya ejecutado. Y no solo eso: según los pliegos, el privado tendrá hasta 5 años de plazo para terminar ese 30% restante. Como los plazos licitatorios están estirados hasta fines de año, se calcula que hasta al menos mediados de 2027 no habrá novedades ni movimiento.

Un impacto directo en la vida cotidiana

Mientras en los despachos de Buenos Aires se firman pliegos y privatizaciones a medio siglo, en las calles de Santa Fe las consecuencias son inmediatas y peligrosas:

  • Seguridad en riesgo: Medio millón de santafesinos siguen expuestos a trenes de gran porte cruzando por vecindarios densamente poblados sin infraestructura de seguridad adecuada.
  • Caos de tránsito: El paso del tren interrumpe arterias vitales durante decenas de minutos y, cuando hay descarrilamientos, el tránsito colapsa, en ocasiones, durante horas.
  • Urbanismo bloqueado: Los senderos peatonales, ciclovías y la integración de barrios enteros quedan truncos por el mantenimiento de la vieja traza.

El Circunvalar Santa Fe no era un gasto abstracto: era la obra de infraestructura ferroviaria más grande del país, clave para el desarrollo productivo de muchas provincias y vital para devolverle la tranquilidad urbana a los santafesinos. Hoy, abandonada y al servicio de la especulación privada, sigue siendo el reflejo de cómo el achicamiento estatal golpea directamente el día a día de la gente.

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