El Águila Coronda es una de las tantas especies en peligro de extinción. Crédito: Mauricio Rossanigo.

La conservación de la biodiversidad en la provincia de Santa Fe sufrió un duro revés tras la confirmación del fallecimiento de Pelu, un ejemplar hembra de águila coronada (Buteogallus coronatus) que permanecía bajo seguimiento técnico a través de un transmisor satelital. La alarma se encendió en abril pasado, cuando el dispositivo de monitoreo dejó de emitir desplazamiento, lo que derivó en un operativo de búsqueda en el norte provincial coordinado por especialistas del CECARA.

A mediados de julio, los investigadores viajaron al territorio santafesino para determinar las causas de la inactividad de la señal y lograron ubicar los restos del ave. Tras las inspecciones en el lugar del hallazgo, los profesionales concluyeron que todo indica que el ejemplar fue víctima de un episodio de caza furtiva, una de las principales amenazas antropogénicas que atentan contra la supervivencia de la fauna silvestre protegida en la región.

Pelu representaba un hito fundamental para la investigación científica, ya que era la última de las águilas coronadas equipadas con tecnología de rastreo que aún se mantenía con vida dentro de la provincia. Históricamente, la electrocución en tendidos eléctricos de media tensión figuraba como la primera causa de mortalidad registrada en los estudios del CECARA, seguida de cerca por la persecución directa y los disparos por parte de cazadores ilegales.

Tras meses de búsqueda, así fueron encontrados los restos de Pelu. Crédito: CECARA.

El impacto de esta pérdida es severo para los ecosistemas locales, considerando que el águila coronada es una de las aves rapaces más amenazadas de Sudamérica, con una población global estimada en muy pocos cientos de individuos adultos. Cada pérdida individual afecta drásticamente la viabilidad de la especie a largo plazo, reduciendo de forma crítica las posibilidades de reproducción y mantenimiento del equilibrio biológico en los montes santafesinos.

Frente a este lamentable hecho, las organizaciones conservacionistas hicieron un llamado urgente a la comunidad para denunciar cualquier hecho de violencia contra la fauna autóctona y colaborar en caso de avistar ejemplares heridos. Las actuaciones para esclarecer el caso contaron con el apoyo técnico de las autoridades ambientales del Gobierno de Santa Fe y la colaboración territorial de la Guardia Rural Los Pumas.