La iniciativa contó con el respaldo de los cinco concejales de Unidos y de Giselle Miravete, de La Libertad Avanza, cuyo acompañamiento permitió alcanzar los dos tercios exigidos. Crédito: Concejo de Santo Tomé.
En una sesión clave, el Concejo Municipal de Santo Tomé dio luz verde por mayoría al proyecto que autoriza al Ejecutivo a iniciar el traspaso del servicio de agua potable a Aguas Santafesinas S.A. (ASSA). La medida prosperó con el voto del oficialismo y el acompañamiento de La Libertad Avanza.
Sin embargo, la resolución se aprobó en medio de marcadas diferencias y con la firme oposición del bloque del Justicialismo, que presentó un dictamen en minoría al considerar que se está otorgando "un cheque en blanco a un gobierno muy irresponsable".
Desde la bancada opositora aclararon que la propuesta en minoría no rechazaba de plano el cambio de administración, sino que lo condicionaba a resolver previamente aspectos clave de la gestión local. Entre las exigencias principales, el edil Rodrigo Alvizo remarcó la necesidad de realizar una auditoría urgente con el Tribunal de Cuentas provincial sobre la deuda cercana a los 6.000 millones de pesos. "Queríamos saber qué se hizo con el dinero de los vecinos con esta deuda, para saber realmente a dónde fue a parar ese dinero que recaudaron pero que no le pagaron a ASSA", sostuvo en diálogo con Nova 97.5.
Asimismo, el dictamen de minoría sustentó la necesidad de dar cumplimiento a la Ley 11.220, exigiendo que la empresa estatal presente un plan de acción formal de mediano y largo plazo. Alvizo sostuvo que se requería contar de antemano con certezas sobre las inversiones, el cuadro tarifario proyectado y la situación del personal municipal afectado a la red sanitaria. "Toda esta información que nosotros necesitábamos tener para poder dar una opinión con relación al traspaso si estábamos de acuerdo o no, lamentablemente no la pudimos tener", argumentó el concejal para justificar el rechazo.
El debate legislativo sacó a la luz críticas hacia el manejo de la tasa sanitaria y el deterioro del suministro. Alvizo denunció que la crisis actual responde a un "deliberado abandono del municipio" y advirtió que la cesión del servicio sin un saneamiento financiero no elimina el pasivo acumulado. "El santotomesino ya pagó y el intendente decidió no pagar. Una deuda de 6.000 millones de pesos nunca va a ser beneficiosa para un futuro intendente; esto va a ser un regalito que le va a quedar a la gestión que viene", alertó respecto del impacto fiscal sobre la ciudad.
Por último, el edil justificó los reparos hacia el articulado aprobado, señalando que la revisión posterior del convenio por parte del Concejo resulta endeble si el Ejecutivo ya cuenta con la habilitación para la firma. "Fue un poco una puesta en escena el artículo tercero porque si el uno y el dos ya lo habilitan al intendente, el referéndum llega seis meses después y las condiciones de traspaso van a ser muy extemporáneas", concluyó Alvizo, marcando así la postura del espacio ante la nueva etapa que se abre en Santo Tomé.









