Se busca fijar un tope de potencia nominal de 250 W y una velocidad máxima asistida de hasta 25 km/h.

La iniciativa surge como respuesta al vertiginoso crecimiento de la movilidad activa y sostenible, con el objetivo central de proteger la vida de los ciclistas, ordenar el tránsito en las calles provinciales y brindar pautas claras frente a los riesgos actuales de siniestralidad.

Entre las principales disposiciones para los ciclistas se establece la obligación estricta de circular por ciclovías o calzadas, respetar semáforos y señales de tránsito, portar luces y elementos reflectantes durante la noche, y usar casco homologado.

Asimismo, la normativa delimita las características de las bicicletas con asistencia eléctrica, fijando un tope de potencia nominal de 250 W y una velocidad máxima asistida de hasta 25 km/h, garantizando que estos vehículos mantengan su perfil urbano sin comprometer la estabilidad ni la seguridad peatonal.

El proyecto contempla que la Agencia Provincial de Seguridad Vial actúe como autoridad de aplicación, coordinando esfuerzos con los municipios para el ordenamiento local y la planificación de corredores seguros que conecten centros urbanos, educativos y laborales.

Para garantizar el cumplimiento, se fijó un esquema de sanciones que abarca multas graduadas, medidas educativas obligatorias e inhabilitaciones temporales en casos de reincidencia o riesgo grave, priorizando la concientización e integración vial por sobre la mera penalización.

Finalmente, los fundamentos de la propuesta destacan los beneficios integrales de fomentar el uso de la bicicleta, remarcando que reduce los costos de movilidad cotidiana, mejora sensiblemente la salud pública y disminuye las emisiones contaminantes en los aglomerados urbanos.

De aprobarse, la provincia avanzará hacia un modelo vial moderno, inclusivo y sustentable, que articula infraestructura adecuada con exigencias técnicas claras para fabricantes, importadores y usuarios de todo el territorio santafesino.