El 97% de los encuestados afirma que sus ingresos quedaron por debajo de la inflación.

El 59,1% de los votantes oficialistas sostiene que su salario perdió frente a la inflación, mientras que un 31,8% considera que sus ingresos sí lograron acompañar la evolución de los precios. La diferencia se vuelve mucho más marcada entre quienes se identifican con la oposición: allí, el 97% afirma que sus ingresos quedaron por debajo de la inflación.

La percepción sobre el costo de vida también se distancia de los indicadores oficiales. Más de dos tercios de los consultados considera que la inflación informada por el INDEC no representa lo que efectivamente experimenta en su vida cotidiana.

En paralelo, el 81,8% del total sostiene que su salario no alcanza a compensar el aumento de los precios, una señal de que la desaceleración inflacionaria todavía no se traduce necesariamente en una mejora concreta del poder adquisitivo.

El problema se vuelve todavía más evidente cuando se observa cuánto dura el ingreso mensual. Entre los sectores de menores recursos, casi seis de cada diez personas llegan como máximo hasta el día 15 con su dinero, mientras que más del 80% agota sus ingresos antes del día 20.

En el otro extremo, una mayoría de los sectores de mayores ingresos consigue llegar a fin de mes e incluso ahorrar. Así, el desafío económico para el Gobierno no pasa solamente por contener la inflación, sino también por conseguir que esa estabilidad se refleje en el bolsillo de los hogares.

Fuente: Periódico Qué - Agencias