La planta ubicada en El Trébol se encuentra a la venta. Crédito: Canal Uno.
La fábrica, que pasó a manos del holding francés en 2023 tras la adquisición de los activos de la tradicional Sucesores de Alfredo Williner (Ilolay), cuenta actualmente con una plantilla de 54 operarios. En sus instalaciones se procesan diariamente unos 130.000 litros de leche orientados a la elaboración de quesos semiduros, principalmente de la variedad Tybo.
La prolongación del funcionamiento hasta la fecha límite fijada busca garantizar una transición ordenada, aunque para los operarios representa el inicio de una cuenta regresiva cargada de dudas sobre su futuro laboral.
Ante este escenario, los directivos de la compañía abrieron una mesa de negociación y ofrecieron diversas alternativas a los empleados para mitigar las consecuencias de la medida. Entre las opciones planteadas figuran esquemas de retiros voluntarios, indemnizaciones de ley y la posibilidad de traslados a otros centros productivos que la firma opera en la región.
Además de su establecimiento en El Trébol, el grupo multinacional de origen francés despliega en la provincia de Santa Fe un sólido entramado productivo que articula marcas históricas de la lechería nacional como Milkaut, Ilolay, Santa Rosa y Adler. Su estructura industrial en territorio santafesino incluye la emblemática planta central de Franck, el complejo de Bella Italia y la unidad de Las Parejas.
El mapa operativo de la firma en la región se completa con las instalaciones de San Jerónimo Norte para quesos fundidos y frescos, la planta de Arrufó orientada a variedades de pasta dura, la unidad de maduración en Colonia Nueva y un estratégico centro logístico en Rafaela.

Savencia adquirió en 2023 la empresa Ilolay, radicada en la localidad de Bella Italia.
Una pequeña luz de esperanza para la comunidad local radica en que la infraestructura industrial se encuentra formalmente a la venta. Esta circunstancia mantiene viva la expectativa de que un nuevo inversor o grupo del sector adquiera la fábrica y dé continuidad a las operaciones antes del plazo fijado para el apagado de las máquinas.
No obstante, por el momento se trata solo de una posibilidad abierta y no hay negociaciones concluidas que garanticen el traspaso del inmueble y el sostenimiento de los puestos de trabajo.
Este acontecimiento se enmarca en un contexto desafiante para el entramado productivo santafesino, cruzado por la reestructuración de grandes empresas y las tensiones que atraviesa la cuenca lechera provincial.
La pérdida de unidades operativas en ciudades medianas e intermedias no solo afecta de forma directa a los asalariados fabriles, sino que impacta en toda la cadena de valor, el comercio de cercanía y los servicios locales. El Trébol enfrenta así meses decisivos a la espera de una alternativa que permita conservar su perfil manufacturero.
Fuente: Periódico Qué - Agencias









