Redacción del diario Clarín. Crédito: Delegados Clarín.

Con esta maniobra, la patronal pretende imponer una confidencialidad forzada sobre los salarios, abriendo la puerta a posibles sanciones disciplinarias contra quienes rompan el cerco del silencio.

Esta medida de control y amedrentamiento no es casual ni inocente. "El objetivo de la empresa es claro: evitar que se visibilice que uno de los grupos multimediáticos más poderosos de la región, que reparte dividendos millonarios en dólares entre sus accionistas, paga sueldos que no llegan a cubrir la canasta básica", expresaron mediante un comunicado desde la comisión interna del diario.

El pólemico párrafo del documento que generó un amplio rechazo de trabajadoras y trabajadores del grupo. Crédito: Delegados Clarín.

Al prohibir el diálogo entre los trabajadores, la dirección busca impedir que salgan a la luz las arbitrariedades de su política salarial, donde coexisten enormes brechas de remuneración por realizar exactamente la misma tarea.

La respuesta de los trabajadores no se hizo esperar ante lo que consideran un atropello ilegal y anticonstitucional. Reagrupados en asamblea, el personal de Clarín/AGEA votó de manera unánime el rechazo rotundo a este código de ética y exigió a la dirección la inmediata rectificación y modificación del texto.

Desde la representación gremial remarcaron que el salario es propiedad de los trabajadores y que ningún reglamento interno puede cercenar la libertad de hablar libremente sobre sus propias condiciones de vida.

Los trabajadores de AGEA, en asamblea, votando de manera unánime rechazar las nuevas políticas internas que busca imponer la empresa. Crédito: Delegados Clarín.

Frente al intento de la empresa de silenciar los reclamos mediante aprietes normativos, la asamblea se declaró en alerta y advirtió que no dudará en iniciar las acciones judiciales correspondientes si la compañía insiste en aplicar estas cláusulas extorsivas.

Enero 2026. Las redacciones de Clarín, Olé, portales, suplementos y revistas de AGEA defendiendo la ley que protege las condiciones laborales. Crédito: Delegados Clarín.

El conflicto deja al descubierto la doble moral de Clarín: mientras se autoproclama defensor de la libertad de expresión hacia el afuera, intenta imponer un régimen de censura, persecución y opacidad hacia el interior de su propia redacción.