Productores realizan movimientos de hacienda por arreo o a nado hacia campos más altos. Crédito: RTS
El departamento Vera y el amplio territorio del norte santafesino vuelven a enfrentar un escenario climático crítico. Tras atravesar años de una intensa y prolongada sequía, la irrupción de constantes precipitaciones vinculadas al fenómeno de El Niño volvió a poner en alerta máxima tanto a los sectores urbanos como a la producción agropecuaria regional.
En declaraciones a Radio Uno, la intendenta de la ciudad de Vera, Paula Mitre, graficó con crudeza la inestabilidad del clima en esta parte de la provincia. "El norte de Santa Fe viene teniendo en los últimos años una secuencia de años muy secos seguidos por años de muchas precipitaciones. Es como que no conocemos términos medios: vamos de emergencia en emergencia, algunas por sequía y otras por inundación".
Un fenómeno consolidado desde el primer trimestre
Según explicó, la presencia del fenómeno meteorológico no es nueva en el calendario de este año, sino que ya comenzó a manifestarse formalmente entre marzo y abril. "En este momento ya tenemos El Niño de manifiesto. Hay zonas que han recibido más de 1.000 milímetros en los primeros meses del año, cuando el promedio anual histórico para nuestra región es de 1.200 mm", precisó Mitre.
Las proyecciones meteorológicas para el último trimestre del año y el inicio del próximo verano señalan que las lluvias continuarán con fuerza. Se estima que entre octubre, noviembre, diciembre y enero puedan registrarse acumulados adicionales de hasta 1.600 mm, lo que mantendrá un escenario de elevados excesos hídricos en toda la cuenca.

La Junta de Protección Civil de Vera para afrontar el fenómeno El Niño. Crédito: Municipalidad de Vera
Anegamientos y complicaciones para la ganadería
Aunque se aguardan más precipitaciones, la intendenta aclaró que la presencia de agua acumulada ya se hace sentir con fuerza en los campos y localidades del departamento. La región es netamente ganadera y la acumulación de agua ha impactado de lleno en la producción. Debido a los anegamientos, muchos productores debieron realizar movimientos de hacienda por arreo o a nado hacia campos más altos, o bien concretar ventas forzosas de animales para evitar mayores pérdidas de ganado.
El desafío de los Bajos Submeridionales
Paula Mitre recordó además la particularidad geográfica del territorio: la cuenca de los Bajos Submeridionales. Se trata de una gigantesca hondonada de muy escasa pendiente que no solo junta el agua de las precipitaciones locales (in situ), sino que también recibe los escurrimientos que bajan desde las provincias del Chaco y Santiago del Estero.
Toda esa masa líquida avanza hacia el sur con un escurrimiento extremadamente lento, lo que pone a prueba de forma permanente la capacidad de los drenajes naturales y artificiales de la región.
Por último, reconoció que en toda la red de canales, interlagos y sistemas de lagunas de la región se han venido realizando trabajos por parte de intendentes y presidentes comunales, aunque concluyó: "Muchas veces la magnitud de las masas de agua pone a prueba los sistemas y supera la capacidad de escurrimiento natural que tienen nuestras tierras".









