Carlos Heller es el actual presidente del Banco Credicoop Cooperativo.

La economía argentina atraviesa un escenario de creciente fragilidad, con indicadores que reflejan las dificultades para consolidar una recuperación. El informe de coyuntura económica y financiera elaborado por la Presidencia del Banco Credicoop, con datos actualizados a octubre, advierte que la actividad continúa sin mostrar señales consistentes de crecimiento y que distintos sectores productivos permanecen por debajo de los niveles registrados en años anteriores. El diagnóstico también pone el foco en el deterioro del consumo, las dificultades de la industria y las perspectivas cada vez más moderadas para el cierre del año.

Uno de los datos más significativos corresponde al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que en agosto registró un crecimiento de apenas el 0,1% respecto de julio, pero una caída del 1,7% en la comparación interanual. El resultado llegó después del retroceso del 2,8% registrado en julio y, según el análisis del banco, anticipaba un tercer trimestre con una contracción respecto del anterior. En ese contexto, las estimaciones de crecimiento para 2026 también perdieron fuerza: el Relevamiento de Expectativas de Mercado proyecta una expansión de apenas el 1,5% del PBI.

La industria, entre importaciones y caída de la producción

La situación industrial constituye otro de los puntos críticos. Aunque la actividad manufacturera tuvo una mejora mensual del 1,9% en agosto, el repunte no alcanzó para compensar la caída del mes anterior. Entre enero y agosto, la producción acumuló una contracción del 2,7% frente al mismo período de 2025 y del 12% respecto de 2023. De las 16 ramas industriales relevadas, solamente cuatro registraron incrementos interanuales, mientras que textiles y maquinaria, dos actividades particularmente expuestas a la competencia de productos importados, presentaron retrocesos cercanos al 20%.

Construcción y consumo, dos motores que no arrancan

El deterioro también alcanza a la construcción, que en agosto creció apenas un 0,4% mensual, después de las fuertes caídas acumuladas durante junio y julio. Si bien el nivel de actividad se mantiene prácticamente igual al de 2025, todavía se encuentra casi un 25% por debajo del de 2023. El informe vincula este comportamiento con la reducción de la inversión en obra pública y los elevados costos en dólares de la construcción privada. En septiembre, además, los despachos de cemento no lograron evitar que el tercer trimestre cerrara en su nivel más bajo desde mediados de 2024.

En paralelo, el consumo interno continúa mostrando dificultades para recuperarse. Las ventas reales de los supermercados cayeron un 3,7% interanual durante agosto, mientras que los autoservicios mayoristas registraron una nueva contracción mensual del 1,2%. En este último segmento, las ventas se ubicaron un 22% por debajo de noviembre de 2023.

El panorama se produce pese a que los salarios de los trabajadores registrados acumularon tres meses consecutivos de mejoras reales, aunque todavía permanecen un 7% por debajo de los niveles de aquel período. La recuperación de los ingresos, por lo tanto, todavía no se traduce en un repunte sostenido de las compras.

Inflación persistente y presión sobre los ingresos

En materia de precios, septiembre cerró con una inflación del 1,9%, por encima del 1,7% de agosto, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,4%. El informe señala que los mayores aumentos continúan concentrándose en servicios como vivienda, educación, salud y comunicaciones.

Por otra parte, aunque las exportaciones crecieron un 23,5% interanual durante septiembre, las importaciones acumularon una baja del 2,5% en los primeros nueve meses del año, con retrocesos importantes en bienes y piezas destinadas a la inversión productiva. Esta combinación refleja una economía en la que las ventas externas avanzan, pero la demanda de insumos y equipamiento sigue debilitada.

Más deuda, mayor incertidumbre financiera

El frente financiero presenta, a su vez, señales que requieren atención. Los depósitos privados en pesos crecieron un 2% durante octubre y los préstamos aumentaron un 2,8%, impulsados principalmente por las tarjetas de crédito y los créditos hipotecarios. Sin embargo, la irregularidad de la cartera crediticia se mantiene en niveles elevados: la mora del sector privado llegó al 7,7% y la correspondiente a las familias alcanzó el 12,8%.

A esto se suma la preocupación por los compromisos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027 y el incremento del riesgo país, que llegó a los 706 puntos a fines de octubre. Para el Banco Credicoop, el conjunto de estos indicadores configura un escenario en el que la estabilidad financiera convive con una actividad productiva debilitada y una recuperación económica todavía incierta.