Para millones de personas en Argentina, Uruguay y la región, el mate es mucho más que una infusión: es un ritual cotidiano, un puente social y una compañía incondicional. Sin embargo, detrás de cada ronda se esconde también un objeto de estudio científico de gran relevancia. Investigadores de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y del CONICET comprobaron que la yerba mate posee efectos beneficiosos sobre el tejido óseo, derribando ciertos mitos en torno a su consumo y la salud de nuestros huesos.

El origen de la investigación: de la observación a la ciencia

La línea de trabajo comenzó a gestarse a partir de una observación clínica realizada inicialmente por un grupo de investigadores de Mendoza. A través de estudios de densitometría —el método habitual para evaluar el estado de la masa ósea y diagnosticar patologías como la osteopenia y la osteoporosis—, científicos de esa provincia notaron un dato llamativo: mujeres posmenopáusicas que consumían al menos un litro de mate diario durante un período prolongado presentaban una mayor densidad mineral ósea.

Este hallazgo despertó el interés del Laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Medicina de la UNR, dirigido por el doctor Lucas Brun. Inicialmente, el equipo especulaba con la posibilidad de hallar un impacto negativo, dado que la infusión contiene cafeína y se sabía desde hace tiempo que altas concentraciones de este compuesto pueden perjudicar al tejido óseo. Sin embargo, el rigor científico exigía comprobarlo.

¿Qué dice la ciencia?

Tras años de estudios que incluyeron modelos celulares (in vitro) y experimentales, el equipo de investigación pudo corroborar y detallar cuáles son los componentes que actúan de manera positiva.

Los análisis —realizados sobre un amplio espectro de marcas comerciales que abarcan una porción significativa del mercado— demostraron que la combinación de polifenoles (potentes antioxidantes presentes también en otros alimentos y bebidas como el vino o el té verde) y cafeína en bajas concentraciones ejerce un efecto estimulante sobre las células osteoblásticas, es decir, aquellas encargadas de producir tejido óseo.

Los especialistas aclaran con prudencia que el mate no reemplaza ningún tratamiento médico ni constituye una cura contra la osteoporosis, una enfermedad compleja. Se trata, más bien, de un valioso estímulo protector y complementario. Su efecto positivo se vuelve especialmente evidente y útil en situaciones donde el consumo de calcio de la dieta es insuficiente o marginal, actuando como una "ayuda extra" para el sistema esquelético.

"Lo más importante de este trabajo, más allá del pequeño efecto beneficioso que aporta, es confirmar que el mate no hace mal a nuestros huesos", destaca el doctor Lucas Brun, investigador del CONICET. Teniendo en cuenta el consumo masivo e inmediato de la infusión en el país, saber que el hábito cotidiano protege y acompaña la salud celular es una excelente noticia.

Orgullo regional y formación académica

El trabajo desarrollado en Rosario involucra a un equipo interdisciplinario de cerca de 20 personas, entre investigadores del CONICET, docentes, becarios y estudiantes avanzados de biotecnología y medicina.

Este compromiso con la investigación científica y la salud pública se corona además con la reciente puesta en marcha de la Maestría en Osteología en la UNR —la primera en su tipo dictada por una universidad pública en toda Latinoamérica—, bajo la dirección de la doctora María Lorena Brance y con Lucas Brun como vicedirector.

Así, mientras la ciencia continúa profundizando en los secretos de nuestra infusión insignia, los materos de todo el país pueden seguir disfrutando de cada ronda con la tranquilidad de que el ritual, además de reconfortar el alma, cuenta con el aval de la ciencia y cuida la salud de nuestros huesos.