Un pueblo que depende del sol para que sus chicos tengan clases, médicos que solo pueden ingresar si no hay barro y la pérdida del motor productivo local. Ese es el panorama que atraviesa Aurelia, una pequeña localidad ubicada en el Departamento Castellanos, en pleno corazón productivo de la provincia de Santa Fe.

La causa principal es la paralización definitiva de la obra de pavimentación de la Ruta Provincial 70S, el trayecto de 17 kilómetros que conecta a la localidad con Bella Italia y la zona metropolitana de Rafaela. De ese total, solo se llegaron a asfaltar dos kilómetros. El resto del proyecto quedó truncado tras el cambio de gestión provincial y la posterior retirada de la maquinaria pesada, dejando inconcluso también el plan alternativo de consolidación con ripio.

En diálogo con Radio Nacional Santa Fe, el presidente comunal de Aurelia, Roberto Morel, detalló la cruda realidad que afronta la comunidad a diario debido a la falta de accesos seguros.

Promesas rotas y cambio de reglas

Según explicó Morel, la pavimentación estaba contemplada en la gestión anterior, pero el proceso sufrió demoras por la pandemia y las posteriores modificaciones políticas. Al asumir las nuevas autoridades provinciales, la modalidad del proyecto cambió radicalmente: se pretendió financiar parte de la traza mediante el sistema de contribución de mejoras, trasladando el costo a los vecinos y frentistas.

"Los frentistas no aceptaron este cambio, no quisieron hacer el aporte y ganó el libro de oposiciones. El Gobierno entonces no hace la ruta", explicó el jefe comunal.

Como alternativa, la Provincia comenzó a ejecutar un trabajo de ripiado en los tramos faltantes. Sin embargo, cuando restaban apenas entre 3 y 4 kilómetros para llegar al casco urbano de Aurelia, las maquinarias abandonaron el lugar. "Hace como dos meses y medio o tres que se fueron las máquinas. Ya te digo, son 3 o 4 kilómetros, no es mucho, pero cuando llueve es un montón", remarcó Morel.

Impacto productivo: cierre de tambos y éxodo rural

La falta de caminos transitables asestó un golpe letal a la economía local, fuertemente ligada a la cuenca lechera. Cinco empresas lácteas operan en la zona, pero las complicaciones logísticas provocadas por el barro terminaron por ahogar la producción.

El caso más grave fue el cierre del tambo más grande de Aurelia, un establecimiento que producía entre 17.000 y 18.000 litros diarios de leche.

"Fue la gota que colmó el vaso. Al camión le era muy difícil venir a buscar la producción. Al ver que la ruta no se hacía, sumado a otros motivos, no tuvieron un acceso para sacar la leche y el tambo cerró. Trabajaban 10 familias que se tuvieron que ir de Aurelia porque se quedaron sin trabajo", lamentó Morel.

Para una población reducida, la partida de 10 familias representa un impacto demográfico y social altísimo que repercute de forma directa en las instituciones y en la vida comercial del pueblo.

Educación y salud, a la intemperie

El aislamiento no solo afecta a los camiones de carga; condiciona la vida cotidiana de los vecinos. Gran parte de los profesionales de la salud y el cuerpo docente no residen en Aurelia y deben viajar a diario desde localidades vecinas como San Vicente, Pilar o Rafaela.

Urgencias médicas en 4x4:"Si tenemos una emergencia, (ante una jornada de lluvias) hoy por hoy hay que cargar al paciente en una camioneta 4x4 y sacarlo como se pueda. Es lo único que nos queda", afirmó Morel.

Sin clases por lluvia: La directora de la escuela y las maestras dependen del estado de los caminos. Cuando las precipitaciones anegan la traza de tierra, el acceso se vuelve imposible y las actividades escolares deben suspenderse.

Incluso familias de la localidad han optado por alquilar viviendas en Rafaela para no perder sus empleos o evitar que sus hijos pierdan días de clases.

Sin respuestas a las puertas del mal tiempo

Ante la inminente llegada de temporadas de lluvias acentuadas por fenómenos climáticos como El Niño, el temor al aislamiento total crece entre los pobladores. Aunque desde la comuna se reiteraron los reclamos a funcionarios provinciales para que al menos se complete el tramo de ripio pendiente, la maquinaria no ha regresado a la zona.

En el corazón de una de las regiones más prósperas del país, Aurelia sigue esperando una respuesta vial que garantice lo elemental: el derecho a la educación, la atención médica y el trabajo.