La enfermedad de Chagas en Argentina afecta aproximadamente a 1,5 millones de personas. Crédito: La 97
En la provincia de Santa Fe, los organismos de salud pública estiman que cerca de 150.000 personas padecen la infección, de las cuales un 20% (alrededor de 30.000) podría desarrollar o ya padece complicaciones cardiológicas, o digestivas severas con el paso de los años.
La realidad del Chagas en el territorio santafesino
Los departamentos del norte (como 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Cristóbal) presentan históricamente condiciones ecológicas y habitacionales propicias para la presencia del vector Triatoma infestans (conocida como vinchuca).
La transmisión vertical de madre a hijo, representa actualmente la principal vía de nuevos casos en áreas urbanas como Santa Fe y Rosario. Se estima que en la provincia nacen anualmente decenas de bebés expuestos a la infección, para los cuales la detección en los controles gestacionales resulta crucial.
Diagnóstico a tiempo: la ventana de oportunidad
La Ley Nacional 26.281 establece la obligatoriedad de los análisis de Chagas en toda persona gestante. La clave médica reside en que un bebé diagnosticado y tratado con medicación específica antes del primer año de vida logra la curación total en prácticamente la totalidad de los casos.
Sin embargo, el subdiagnóstico sigue siendo la barrera crítica: gran parte de los adultos infectados desconoce su condición por la etapa asintomática de la enfermedad, lo que refuerza la necesidad de testear no solo a la persona embarazada, sino a sus hijos y al grupo familiar directo.
Santa Fe se convirtió en una de las provincias pioneras en sumar técnicas de biología molecular (PCR) en laboratorios públicos de referencia. Esta herramienta permite detectar de manera directa el ADN del parásito en sangre de recién nacidos desde las primeras semanas de vida, acortando la espera para iniciar el tratamiento temprano.

La Ley Nacional 26.281 establece la obligatoriedad de los análisis de Chagas. Crédito Télam
Cómo se transmite la enfermedad
La transmisión del parásito Trypanosoma cruzi ocurre a través de diferentes vías, siendo la transmisión vertical o congénita el principal frente de contagio en las ciudades. Esta se produce durante el embarazo o el parto, cuando una persona gestante infectada le traspasa el parásito a su bebé a través de la placenta. A esta modalidad se suman las vías sanguíneas o de trasplantes, hoy estrictamente controladas mediante análisis obligatorios en bancos de sangre, y la transmisión oral por consumir alimentos o bebidas contaminadas accidentalmente con el parásito.
Por su parte, la transmisión vectorial ocurre mediante la vinchuca (Triatoma infestans), pero no por la picadura en sí misma. Al alimentarse, el insecto defeca sobre la piel y es la propia persona la que, al rascarse por la picadura, introduce las heces infectadas en la pequeña herida o en mucosas de los ojos y la boca.










